Los ambientes marinos se encuentran entre las condiciones más agresivas para la corrosión del acero. Los iones de cloruro, la alta humedad y la niebla salina continua aceleran las reacciones electroquímicas en las superficies de acero.
Como resultado, los recubrimientos de zinc por pulverización térmica se utilizan ampliamente en plataformas marinas, infraestructura portuaria, estructuras eólicas marinas y sistemas de tuberías marinas.
Antes de la pulverización térmica, las superficies de acero suelen requerir un chorro abrasivo según el estándar SA 2.5. Una rugosidad superficial inadecuada reduce la fuerza de unión mecánica.
La distancia de pulverización, la corriente, el voltaje y la presión del aire influyen en la deposición de partículas de zinc. La inestabilidad de los parámetros puede causar un espesor de recubrimiento desigual.
Si la humedad ambiental es demasiado alta, se puede formar microoxidación en la superficie del acero antes de pulverizar, lo que afecta la estabilidad de la adhesión.
La protección contra la corrosión marina generalmente requiere alambre de zinc de alta pureza entre 99,9% y 99,995%. Las impurezas de hierro, plomo u óxido en materiales de menor pureza pueden afectar el rendimiento del ánodo de sacrificio.
La variación del diámetro puede desestabilizar el arco y afectar la distribución de las partículas. La estructura desigual del revestimiento puede aumentar el riesgo de corrosión localizada.
La oxidación excesiva en la superficie del alambre puede resultar en un comportamiento de fusión desigual, afectando la densidad del recubrimiento.
En proyectos marinos, las fallas tempranas del recubrimiento rara vez son causadas por un solo factor. El proceso de aplicación y la calidad del material suelen interactuar entre sí.
Por ejemplo, incluso cuando se utiliza alambre de zinc de alta pureza, una preparación insuficiente para el granallado aún puede reducir la adhesión. Asimismo, los parámetros de pulverización estables no pueden compensar completamente los materiales de baja pureza.
Los proyectos costa afuera generalmente recomiendan evaluar la pureza del zinc, la tolerancia del diámetro de ±0,01 mm, el cumplimiento de la norma EN ISO 14919, el rendimiento estable de la alimentación de alambre y los estándares de preparación de superficies SA 2,5.
El fallo temprano de los recubrimientos de zinc marino no se debe únicamente a las condiciones del proceso o la calidad del material, sino a la estabilidad general del sistema de protección contra la corrosión.
Para estructuras marinas, el alambre de zinc de alta pureza, el rendimiento de alimentación estable y los procesos de aplicación estandarizados deben trabajar juntos para lograr una protección confiable contra la corrosión a largo plazo.

